4 razones para frenar el Proyecto VISC+

El futuro de nuestros datos se está decidiendo los despachos de grandes corporaciones, en medio de la opacidad y el silencio.

Por Albano Dante Fachin Pozzi

El Gobierno ya lo tiene decidido pero es imprescindible detener sus planes. Y la única posibilidad de detener el Proyecto VISC+ es a través de una respuesta masiva de la sociedad. A continuación enumeramos 4 razones que hacen que la respuesta popular a este plan sea imprescindible. 

1) Falta de diálogo y opacidad 

El Proyecto VISC+ se ha desarrollado de espaldas a la ciudadanía. La propuesta fue aprobada gracias a un “acuerdo de Gobierno”, eludiendo el paso por el Parlamento. Para desarrollarlo en ningún caso se requirió la participación de usuarios, profesionales u organizaciones civiles. Los únicos que han podido poner sobre la mesa sus intereses han sido las empresas de la industria sanitaria. Que el plan contemple una campaña de comunicación para “difundir las bondades del proyecto” reduce la participación de la ciudadanía –titular único de los datos con que se hará negocio– a ser un mero espectador. La negativa del Departamento de Salud y del AQuAS (agencia pública impulsora del proyecto) a responder las preguntas que les hemos formulado es una muestra clara del desprecio por la transparencia y la rendición de cuentas. 

2) Empresas y puertas giratorias 

El papel de la consultora PWC –conocida por sus llamadas a privatizar la sanidad pública– ha tenido un peso enorme en la elaboración del proyecto. Esto le ha permitido diseñarlo a medida de los intereses de las grandes corporaciones sanitarias privadas. El hecho de que uno de sus directivos, Joan Guanyabens, haya llegado a PWC directamente desde el AQuAS es un ejemplo vergonzante de las puertas giratorias que tanto han hecho para convertir la sanidad pública en un negocio. Es también preocupante la presencia de IMS Health en el desarrollo del proyecto. Los escándalos en que se ha visto involucrada esta empresa, los millones que destina a presionar gobiernos e insitituciones y su propio modelo de negocio debería hacer saltar todas las alarmas. 

3) Falta de seguridad 

La documentación disponible pone en cuestión la “seguridad” a la que hace referencia la propaganda del Govern. La Agencia de Protección de Datos de Cataluña alerta de graves deficiencias en esta materia. Sin embargo, no consta ninguna acción por parte de los impulsores del proyecto destinada a solucionarlas. 

4) Peligros concretos 

Los peligros que se derivan de un proyecto como este son significativos. Que las aseguradoras sanitarias o las empresas de recursos humanos tengan nuestros datos sanitarios tendría un impacto enorme en nuestras vidas. 

No se trata de resistirse a los avances científicos. El análisis de datos puede suponer enormes avances en la investigación científica y en la gestión y modernización del sistema sanitario. El problema surge cuando los impulsores de esta iniciativa se mueven en la opacidad y el silencio, cuando el futuro de nuestros datos se decide en los despachos de grandes corporaciones y no de manera democrática. 

En Inglaterra el intento de poner en marcha un proyecto similar provocó un enorme debate político y social. En Cataunya, hasta ahora, los planes avanzan en silencio. Mientras que en Inglaterra The Guardian, The Daily Telegraph y la BBC siguieron el tema durante meses, en Cataluña los medios miran hacia otro lado. Por ello, la acción ciudadana será imprescindible para detener este plan tal y como lo quiere imponer el Govern. 

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